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16/06/2020 / Guillermo Rodríguez

Las farmacéuticas han de saber gestionar nuevos riesgos para sobrevivir

Las empresas de todos los sectores deben tener entre sus prioridades el análisis de las circunstancias y entorno, así como desarrollar las medidas oportunas para afianzar su viabilidad en un futuro.

En el caso del sector farmacéutico, conocer los riesgos a que se enfrentan o pueden enfrentarse es aún más necesario al tratarse de unas industrias que, en un mercado altamente competitivo, requieren de inversiones a muy largo plazo y con altas necesidades de I+D+i.

Hablamos de un sector que necesita largos periodos de investigación para la autorización de un nuevo producto por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), además de inversiones importantes para poder ratificar su viabilidad y seguridad vía investigación, desarrollo y ejecución de exhaustivos análisis clínicos.

A esto se suman otros factores de riesgo a la hora de analizar la viabilidad de una empresa farmacéutica, como el tiempo limitado de la exclusividad de producto tras tramitar una patente, el escaso apoyo de la Administración Pública a la inversión en nuevo producto o al desarrollo de las empresas biotecnológicas, el impacto de las nuevas regulaciones europeas para reforzar la seguridad de los productos sanitarios, la intersectorialidad de la Administración Pública y la industria farmacéutica, la resistencia antimicrobiana, la presión de la cada vez mayor comercialización de medicamentos genéricos, el impacto del medioambiente en el desarrollo de ciertas patologías o el tan controvertido uso de terapias alternativas en sustitución del medicamento tradicional, por citar solo algunos escenarios.

Nos encontramos así en un contexto en el que los desafíos que ya confrontaba la industria históricamente no han dejado de recrudecerse y ampliarse en un abanico tan extenso -y en continua evolución-, que requiere contar con nuevas herramientas y protocolos de análisis para poder conocer, cuantificar y afrontar los riesgos. En definitiva, para poder establecer un plan verdaderamente eficaz de continuidad de negocio.

La mejor manera, a nuestro juicio, de afrontar el análisis de los riesgos de esta tipología de industria es contar con lo que denominamos mapa de riesgos 360º, con el que analizar la totalidad de las situaciones complicadas a las que puede enfrentarse en todos los ámbitos, como el legal, el reputacional, el medioambiental, el que hace referencia a la gestión de personas, el tecnológico y el operacional. El modelo de trabajo pasa por someter a todos estos ámbitos a una matriz de medición de impactos y probabilidades, corregida por la existencia de controles para los riesgos o mediante la proposición y ejecución, en su caso, de otros nuevos. De esta manera, y con las debidas actualizaciones del mapa, podremos disponer en todo momento de una foto real y proyectable en el tiempo de la realidad del riesgo de la compañía y sin olvidar nunca la posible aparición de cisnes negros (¿lo son las pandemias?).

También es deseable en un sector tan estratégico para las poblaciones en todo el mundo preservar los riesgos operacionales de las compañías farmacéuticas mediante el establecimiento de planes de continuidad de negocio para calcular los tiempos que los diferentes procesos (productivos y de otra índole) pueden estar interrumpidos y los planes para reactivarlos antes de que la situación sea irreversible. A nuestro juicio, además de razones de negocio, la dedicación final de los productos de farmacia obliga a cumplir con esta obligación moral a favor de los ciudadanos en un sector que cumple con los más altos estándares de seguridad en sus productos.

 

Medidas para un correcto análisis de riesgos

En primer lugar, es importante establecer y mantener planes de contingencia frente al riesgo más impactante para el negocio: el reputacional. Para ello es necesario un análisis que arroje los puntos en los que pudiera ser necesario mejorar los procesos productivos o de otra índole.

Otro punto clave es la inversión continua en investigación. La búsqueda de nuevas patentes que sustituyan a las que están a punto de caducar, o de nuevos usos o aplicaciones para las ya existentes, son aspectos fundamentales para afrontar el riesgo inherente al limitado tiempo de exclusividad que proporcionan, como antes comentábamos. Igual de importante es identificar posibles asociaciones o colaboraciones con empresas biotech con el objetivo de diversificar y ampliar la propuesta de productos al mercado.

Es también necesario tener un especial foco en identificar nuevos mercados a escala internacional con el fin de mejorar el margen de beneficio en aquellos productos con escasa rentabilidad local -especialmente ligando con los medicamentos genéricos-, así como llevar a cabo un seguimiento exhaustivo de los cambios legislativos que pueden afectar a la industria farmacéutica. En este punto resulta fundamental la intervención de Farmaindustria y Asebio, proponiendo adaptaciones funcionales a la transposición de directivas que allanen el camino a sus miembros.

Claramente, las empresas de la industria farmacéutica, además de los previos, han de saber gestionar los nuevos riesgos que van apareciendo en el mercado para sobrevivir. Analizar, cuantificar y planificar es fundamental para hacerlo.

Datos del autor
Nombre Irene Ballesteros
Empresa Willis Towers Watson Iberia
Cargo Especialista en Industria Farmacéutica
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