Especial Número 100 2020
Mujeres Farma
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09/10/2020 / Gonzalo Barroso

Carme Pampín

Para romper de modo definitivo el tan nombrado techo de cristal, debemos visibilizar el papel de la mujer

Entrevista

El sector biotecnológico se ha erigido como una de las claves presentes y futuras en el actual escenario generado por la COVID-19. Las empresas han tenido que adaptarse y han sabido responder ante un reto mayúsculo. Pero la irrupción de esta pandemia no puede ocultar otro de los desafíos que tiene ante sí este sector: una mayor y mejor presencia de la mujer, principalmente en los puestos directivos. Carme Pampín, CEO en Galchimia y presidenta de BIOGA tiene claro que, si bien las cosas están mejor que hace años, una de las claves pasa por una mayor visualización de los referentes femeninos.

¿Cómo está actualmente tu sector y, más concretamente, tu ámbito de trabajo en Galchimia y Bioga?

Ahora mismo, tanto la industria farmacéutica como el sector biotecnológico se encuentran en un punto clave. Es indiscutible que la COVID-19 ha impactado en todos los niveles del ámbito empresarial y laboral. Es más, la sociedad tiene sus ojos puestos en nosotros y demanda mucha información y soluciones rápidas. Las empresas del sector biotecnológico hemos tenido que reaccionar de manera ágil para adaptar (o incluso reinventar) nuestros modelos de negocio, para seguir manteniendo la actividad empresarial y también contribuir a la búsqueda de soluciones frente al coronavirus.

En cuanto a GalChimia, hemos experimentado unos años de gran crecimiento. En 2019 doblamos la capacidad de nuestro centro de Barcelona (situado en el Parc Cientific) y también estamos creciendo en Galicia, en nuestra sede central, donde el aumento progresivo del equipo ha motivado una necesaria ampliación de nuestra capacidad productiva. Nuestra apuesta por la internacionalización nos ha ayudado a crecer y consolidarnos en el mercado europeo gracias a la calidad e innovación de nuestros servicios, permitiéndonos también mantener nuestra actividad durante estos meses.

Como presidenta del Clúster Tecnológico Empresarial de las Ciencias de la Vida de Galicia (BIOGA) sigo muy de cerca el estado y desarrollo del ecosistema biotecnológico en la región. En 2016 participamos en la creación de una Estrategia de Impulso a la Biotecnología para la Xunta de Galicia, y su impacto se ha reflejado en el crecimiento constante de este sector durante los últimos años, generando un ecosistema cada vez más consolidado. Prueba de ello es que Galicia es la segunda comunidad, junto con el País Vasco, en la que más empresas biotech se han creado durante 2019 (según el Informe AseBio 2019), con una facturación que ha ido en aumento hasta los 375 millones en 2018 y que ya emplea a más de 1700 personas en la región.

Es un momento complicado para hacer previsiones pero, ¿qué retos tiene por delante la industria farmacéutica y, más concretamente, el sector biotech?

Efectivamente, es difícil hacer previsiones. La actual crisis sanitaria ha generado una situación totalmente excepcional, en la que el dinamismo y capacidad innovadora de la industria farmacéutica serán claves para afrontar los retos presentes y futuros. Contamos con culturas corporativas caracterizadas por la adaptabilidad y la capacidad de búsqueda de soluciones, lo que refuerza nuestra posición en las circunstancias actuales.

Por su parte, el sector gallego tiene unos retos muy definidos, como es la digitalización y el proveer soluciones enfocadas hacia el envejecimiento activo de nuestra población, además de continuar valorizando al sector primario que es tan importante en esta región. Aunque estamos alcanzando hitos destacados, sigue siendo necesario atraer inversión productiva que apoye a las empresas que ya han demostrado su viabilidad, además de seguir contando con la administración como catalizador de iniciativas y medidas adaptadas a las necesidades del sector.

En Bioga, seguimos trabajando con la Xunta de Galicia para definir la próxima Estrategia de Consolidación de la Biotecnología Gallega 2021-2025. El esfuerzo que todas las entidades han realizado estos años nos ha posicionado en una mejor situación para afrontar el reto que tenemos por delante. Somos optimistas y esperamos que las empresas del sector biotech de Galicia sigan manteniendo su actividad empresarial y adaptándose a los futuros escenarios, como ya lo han hecho durante los últimos meses. Además, estamos impulsando la creación de un Biopolo que aspira a convertirse en un referente de colaboración público-privada, mediante el cual las empresas dispongan de espacios adaptados a sus necesidades para fomentar su crecimiento y la apertura de nuevas líneas de negocio.

Me gustaría destacar, finalmente, que la actual pandemia ha puesto en el foco a las ciencias de la vida, así que estamos en un momento crucial en el que la comunicación al público general es más importante que nunca. Tenemos que transmitir de forma clara y efectiva, y convencer a la sociedad de nuestras capacidades y del impacto que nuestra actividad puede llegar a tener en sus vidas. Debemos aprovechar esta atención para promover la importancia de la formación, la profesionalización, la transferencia de tecnología, y la inversión en I+D.

¿Otro de los asuntos pendientes que tiene el sector es una mayor incorporación de mujeres a puestos directivos y/o consejos de administración?

Es indudable que aún nos queda un largo camino en la equiparación de la mujer y el hombre en la participación en puestos directivos. Sin embargo, soy optimista al creer que se trata de una cuestión con un gran componente generacional, que poco a poco va mejorando debido a cambios que están teniendo lugar a todos los niveles de la sociedad.

Considero, sin embargo, que para romper de modo definitivo el tan nombrado techo de cristal, debemos visibilizar el papel de la mujer en ámbitos STEM, en puestos directivos o en el emprendimiento, y así generar modelos con los que nuestros jóvenes puedan identificarse. En mi caso, estas actividades de visibilización surgieron hace años de un interés personal, pero ahora han adquirido un gran valor en el ámbito profesional. Si llegamos a una situación de normalización, las barreras que aún existen caerán por sí solas.

¿Cuáles son las principales dificultades u obstáculos que, a tu juicio y según tu experiencia, deben afrontar las mujeres para el desarrollo su carrera en este sector? ¿Y qué medidas propondrías?

Quizá no soy la persona más adecuada para responder a esta cuestión porque, en mi trayectoria, no me he encontrado con barreras asociadas a una cuestión de género. Además de ser la fundadora y CEO de GalChimia desde hace 19 años, he participado en la creación de otras 3 empresas del sector biotecnológico y formo parte de la directiva de las asociaciones BIOGA y el Hub de Innovación Digital DATALife. El reto de compaginar la vida personal y profesional es innegable y el sacrificio es real, pero no debería ser más difícil para una mujer que para un hombre.

La conciliación es la clave, y tanto la empresa privada como la administración pública tienen que trabajar juntas para favorecer las condiciones laborales que conviertan la conciliación en una realidad asequible y accesible para todos.

En GalChimia siempre hemos trabajado, y seguimos haciéndolo, en políticas que favorezcan la conciliación entre la vida personal y profesional de nuestro equipo. Tenemos con nuestros clientes el compromiso de ofrecerles un producto/servicio de valor y con nuestros empleados el de proporcionarles un entorno seguro, motivador e igualitario que les permita mantener ese estándar de calidad que esperan nuestros clientes. Estamos orgullosos de tener un 53% de personal femenino en un área como el de la química orgánica, que ha sido tradicionalmente masculina. Este dato se extiende a nivel autonómico, donde más del 55% del personal de I+D en el área de la biotecnología en Galicia son mujeres (datos de 2018).

¿De qué modo pueden el sector educativo (de la secundaria a la universidad) y las propias empresas fomentar las vocaciones femeninas en las áreas de ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas?

Sería erróneo decir que las mujeres no tienen vocación científica o tecnológica, de hecho, suponen el 60% de estudiantes de universidad en carreras relacionadas con la biotecnología en el último periodo académico según el informe AseBio 2019. Sin embargo, existen barreras en el acceso al empleo o en el desarrollo de sus carreras profesionales que les impiden lograr sus objetivos y alcanzar puestos de mayor responsabilidad. De nada sirve alimentar las vocaciones de nuestros jóvenes si el mercado laboral no proporciona las condiciones adecuadas para que puedan desarrollarse y no abandonen sus carreras.

Siguiendo con lo ya comentado, es fundamental visibilizar modelos femeninos en estos ámbitos. Desde GalChimia, participamos en charlas y sesiones en centros educativos para acercar a los chicos y chicas la realidad de la profesión científica y, por supuesto, nuestra pasión por la química.

Conoce a Carme Pampín
Nombre Carme Pampín
Empresa Galchimia y BIOGA
Cargo CEO y presidenta, respectivamente
Biografía
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