19/11/2020 / Gonzalo Barroso

Ana María Castro

Una de las principales dificultades es mantener la autoconfianza y la constancia frente a la resistencia que devuelve el entorno

Entrevista

Los roles aprendidos e inculcados juegan un papel fundamental a la hora de despertar vocaciones e intereses y de guiar los desarrollos personales y profesionales. Por eso, visibilizar referentes para ganar consciencia de nuestras propias capacidades podría ser una de las claves para romper definitivamente los techos de cristal que muchas veces siguen encontrando las mujeres, tanto en la industria farmacéutica como en otros muchos sectores. Así lo ve Ana María Castro, gerente del área de Toxicología de Azierta, quien cree que este es uno de los retos que, más allá de la emergencia desatada con la COVID-19, tiene ante sí el sector farmacéutico.

¿Cómo está actualmente tu sector y, más concretamente, tu ámbito de trabajo en el área de Toxicología de Azierta?

El sector farmacéutico en general se está enfrentando a un gran reto actualmente. Este sector, como otros dentro de la ciencia, siempre ha tenido como uno de sus grandes objetivos el encontrar respuestas a aquello que observaba y comprobaba empíricamente y, ahora, no es diferente. La particularidad de este momento es que existe un interés y necesidad global por encontrar respuestas en un corto periodo de tiempo. En mi ámbito de trabajo hay una gran actividad, tanto en la toxicología como en el área industrial en general, se percibe un compromiso total para caminar hacia un objetivo común y, a la vez, se van introduciendo cambios en los modelos de gestión, utilizando metodologías Lean o Agile, y en la producción, incorporando la inteligencia artificial en aquellas etapas en las que, por ejemplo, el volumen de datos a tratar es muy elevado.

Es un momento complicado para hacer previsiones pero, ¿qué retos tiene por delante la industria farmacéutica?

Cierto, estamos en un momento de gran incertidumbre y, en mi opinión, en un momento histórico de cambios socioeconómicos y culturales, que ahora todavía no podemos definir con claridad. Uno de los retos principales que tiene el sector y, específicamente la fabricación de fármacos, es la adecuación de las plantas a principios activos de alta potencia, a vacunas o productos biológicos en general y, a la vez, asegurar tanto la calidad de los productos para la protección de los pacientes, como la protección del trabajador en dichas plantas. Las innovaciones en cuanto a ingeniería como en digitalización de procesos y tratamiento de datos es un punto importante y, por eso, nosotros tratamos de avanzar en ese camino.

¿Otro de los asuntos pendientes que tiene la industria farmacéutica es una mayor incorporación de mujeres a puestos directivos y/o consejos de administración?

La ciencia a lo largo de la historia ha contado y cuenta con mujeres que han aportado grandes descubrimientos y han contribuido al progreso científico. El sector farmacéutico no es distinto en este aspecto. Sin embargo, creo que sigue existiendo en algunos sitios el denominado ‘techo de cristal’ en las carreras profesionales de las mujeres, por lo que creo que sí hay todavía cierto recorrido en cuanto a la presencia de mujeres en puestos directivos y/o consejos de administración en estas empresas.

¿Cuáles son las principales dificultades u obstáculos que, a tu juicio y según tu experiencia, deben afrontar las mujeres para el desarrollo su carrera en este sector? ¿Y qué medidas propondrías?

En varios sectores de la ciencia, y por tanto también en el farmacéutico, todavía existe la creencia de que hay roles condicionados por una cuestión de género. Son identificaciones con una imagen social o económica derivadas del entorno sociocultural en el que nos encontramos. Por esta razón hay resistencias inconscientes y conscientes a la hora de cambiar el rol que se nos ha atribuido a las mujeres en el ámbito laboral. Para mí, una de las principales dificultades es mantener la autoconfianza y la constancia frente a la resistencia que devuelve el entorno. Suele llevar, por tanto, más tiempo y más esfuerzo llegar a posiciones altas en comparación a los hombres. No obstante, también hay que decir que los hombres, en un momento determinado, pueden aportar cosas diferentes y complementarias a las que aportan las mujeres. En esta época en la que vivimos y debido al entorno sociocultural en el que nos encontramos, nos han educado de manera diferente y estamos más ‘entrenados’ cada uno de nosotros en diferentes aspectos.

Si tuviese que recalcar una complementariedad entre hombres y mujeres, sería, por ejemplo, en mi opinión, que en determinadas situaciones muchos hombres pueden aportar una visión más global sobre un proyecto, una visión panorámica que permite tener en cuenta muchos aspectos interrelacionados, y muchas mujeres podemos aportar un mayor grado de detalle a la hora de ponerlo en práctica. Es decir, una visión general, holística para materializarla ha de ser bajada al detalle y, por otro lado, hay que intentar no perderse en los detalles porque se corre el riesgo de perder la visión global del proyecto o situación. Por tanto, hay sinergias claras entre la aportación de hombres y mujeres en todos los campos y, por supuesto, en el farmacéutico también. Lo importante es encontrar un equilibrio y poder potenciar mutuamente las habilidades y cualidades de unos y de otras.

Otro aspecto que, aunque creo que cada vez en menor medida, todavía influye en la dificultad de las mujeres para avanzar en la vida profesional, es el hecho de haber sido educadas en el rol que ocupamos dentro de la unidad familiar, esto es, el del trabajo doméstico y el cuidado familiar. No obstante, hemos avanzado bastante, creo, en este sentido. Por ejemplo, una de mis mejores amigas a la que conocí en el Biomedical Center en Lund (Suecia) donde hice el postdoc, es ahora la directora del Biobanco del Centro Nacional De Investigaciones Oncológias (CNIO).

En cuanto a qué propondría yo, creo que uno de los aspectos que más ayudan a contribuir al cambio de esta situación es el desarrollo personal. En el momento en que uno se conoce un poco más a sí mismo, empieza el cambio de percepción en cuanto a los roles y capacidades y se minimiza la polarización. El reto está en conocernos como seres humanos, como personas y ganar consciencia.

¿De qué modo pueden el sector educativo (de la secundaria a la universidad) y las propias empresas fomentar las vocaciones femeninas en las áreas de ciencias, tecnología, ingeniería o matemáticas?

Como he dicho antes, la identificación con un rol determinado en la sociedad viene de mucho más atrás y desde muchos ámbitos: desde el sistema familiar, el cine o televisión, la educación y el entorno socio cultural de la época y del país o región del mundo en el que vivamos. Desde la infancia se nos ha introducido o educado para profesiones de hombres o profesiones de mujeres. Hoy en día, solo el 18% de alumnos de carreras STEM son mujeres debido a los estereotipos que nos han marcado. La educación consciente y la educación emocional son el primer pilar para contribuir a que cada niño y cada niña se desarrolle con todo su potencial, sea en ciencias, artes, tecnología o cualquier ámbito siempre que sea ese su interés.

Para poder inspirar a los niños y niñas, en mi opinión, es importante dar visibilidad a las mujeres que se dedican a este tipo de profesiones. Yo recuerdo que, cuando estudiaba 3º de BUP, mi interés por la química se despertó y el hecho de tener una profesora mujer, me hizo ver de manera inconsciente que es posible dedicarse a esta carrera si yo quería, puesto que enfrente tenía a una mujer licenciada en Ciencias Químicas que me inspiró. Actualmente, programas como el ‘Talent Girl’ que fomenta la vocación científico-tecnológica, el empoderamiento y la inspiración de las jóvenes, con iniciativas que permiten llegar a esa motivación, al igual que yo la recibí en mi juventud, con un mayor alcance.

En las empresas, con los que ya somos adultos, el introducir e instalar un modelo empresarial ‘people oriented’, más transversal como el modelo agile, favorece el bienestar, la creatividad y la productividad por el simple hecho de sentirse libre de desplegar el potencial de cada empleado, sea hombre o mujer.

Conoce a Ana María Castro
Nombre Ana María Castro
Empresa Azierta
Cargo gerente del área de Toxicología
Biografía
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