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12/12/2017 / Gonzalo Barroso / 339 visitas

ASEBIO propone medidas para mejorar el marco de incentivos a la I+D+i y reforzar la competitividad del sector biotech español

Entre ellas, incrementar el presupuesto de I+D en los PGE, con un mayor peso de las partidas no financieras, es decir, impulsando las subvenciones y las políticas basadas en inversión en capital frente a los préstamos.

 

El director general de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO), Ion Arocena, y el delegado de la Comisión de Retos Transversales de ASEBIO, Andrés Ballesteros, han explicado hoy en el marco del VIII Bioencuentro con medios que la Asociación ha realizado un análisis profundo de la situación actual de la I+D+i en España, así como del marco de incentivos a la inversión empresarial en I+D+i, con el objetivo de proponer medidas que configuren un ecosistema favorable para que las empresas inviertan en I+D+i.

 

“Consideramos que desde ASEBIO, gracias al conocimiento profundo que tenemos del marco actual y al respaldo de nuestra amplia base asociativa, podemos aportar ideas y propuestas que podrían contribuir a mejorar los incentivos a la I+D+i empresarial.”, explicó Ion Arocena.

 

Del análisis de los PGE de la última década se desprende que la fuerte expansión del presupuesto de I+D entre 2005-2009 se financió en gran medida con cargo al Capítulo VIII de los Presupuestos Generales del Estado, mediante partidas del presupuesto financiero que fueron canalizadas en forma de préstamos. Durante la crisis, la reducción del presupuesto se centró en los capítulos no financieros, de forma que el balance entre la financiación a crédito contra subvención se inclinó a favor del primero. En paralelo, las políticas de control de déficit y lucha contra la morosidad puestas en marcha por el Estado endurecieron los criterios de acceso a dicha financiación, dificultando que las empresas innovadoras pudieran captar financiación y por tanto, impidiendo que los instrumentos de ayuda pudieran llegar a cumplir con su objetivo. Como consecuencia de lo anterior, la ejecución de los PGE en las partidas destinadas a I+D ha tenido una tendencia decreciente, clarísimamente lastrada por la bajísima ejecución del presupuesto financiero que se canaliza en forma de préstamos.

 

Por otro lado, la financiación de la I+D+i empresarial mediante préstamos, unida a las dificultades que tiene este tipo de empresas para acceder a capital, ha llevado a que las empresas innovadoras del país se encuentren altamente endeudadas. Esta realidad situaba al tejido empresarial innovador en situación de vulnerabilidad ante retrasos en sus planes de negocio, llegando a amenazar su viabilidad ante la inflexibilidad de los préstamos en cuanto a los plazos de devolución. Asimismo, esta situación resta atractivo a las empresas españolas en comparación con sus competidores internacionales para acceder a los fondos necesarios para su crecimiento.

 

Por todo lo anterior, desde ASEBIO consideramos que es necesario evitar continuar con las políticas que han generado el problema de endeudamiento descrito. Es preciso, por tanto, incrementar el presupuesto de I+D en los PGE, con un mayor peso de las partidas no financieras, es decir, impulsando las subvenciones y las políticas basadas en inversión en capital. En este sentido, consideramos que debería reforzarse el acertado programa Fondos INNVIERTE que ha dotado al sector innovador de una capacidad de inversión en capital sin precedentes en nuestro país.

 

En segundo lugar, es necesario abordar de forma estructural los problemas que las ayudas basadas en deuda han creado a las empresas de alta intensidad en I+D+i. Estas medidas podrían profundizar en la flexibilización de la devolución de las ayudas, estableciendo mecanismos de renegociación de los vencimientos que eviten que la deuda se convierta en un problema para el desarrollo, crecimiento e incluso, la viabilidad de las empresas. Asimismo, se deberían articular mecanismos de conversión de dichos préstamos en otro tipo de instrumentos más compatibles con la competitividad y viabilidad empresarial de las empresas de alta intensidad en I+D, como podrían ser determinados tipos de deuda subordinada o capital.

 

En paralelo, consideramos que ha llegado asimismo el momento de poner en marcha incentivos fiscales que dinamicen la inversión en empresas que realizan actividades de I+D, con incentivos a la inversión en empresas innovadoras y, asimismo, se fomente fiscalmente la   inversión en I+D   por  parte de las empresas, mejorando las posibilidades de monetización de las deducciones de I+D.

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